Relaja cuerpo y mente — gracias a aceites esenciales o aromas como lavanda, manzanilla, ylang‑ylang, jazmín u otros naturales. Estos aromas ayudan a reducir estrés, ansiedad, tensión — al inhalarlos mientras te bañas.
Hidratación y cuidado de la piel — un buen jabón relajante no solo limpia, también nutre la piel con ingredientes suaves como aceites vegetales, manteca, glicerina, lo que evita resequedad y deja la piel suave, nutrida y confortable.
Limpieza sin agresión — estos jabones suelen evitar químicos agresivos, sulfatos o fragancias sintéticas, lo que los hace aptos incluso para piel sensible. Limpian sin resecar ni irritar.
Experiencia sensorial y terapéutica — no es solo higiene, es cuidar cuerpo + mente: el aroma, la textura, el masaje con la espuma, el contacto con el agua — todo contribuye a relajarte, desconectarte del estrés diario y sentir bienestar.
Peso: entre 100 g y 113 g (la mayoría de jabones relajantes artesanales vienen en ese rango).
Tamaño aproximado:
8 a 9 cm de largo
5 a 6 cm de ancho
2.5 a 3 cm de grosor


















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